Esperanza

Don Horacio, relatos de esperanza

 “El día que las Farc dijeron que entregarían las armas -relata Horacio- yo no creía. Me parecía mentira que eso fuera a ocurrir porque de tanta guerra que hemos visto uno desconfía de todo. Pero cuando vi que era cierto, no se lo niego, sentí que algo iba a cambiar”.

A sus 80 años, Horacio Ortiz Quiñónez no ha sabido cómo es vivir en paz y ahora quiere que las nuevas generaciones conozcan esa tranquilidad que le fue negada durante toda su vida, en La Plancha, vereda del municipio de Anorí, en el nordeste de Antioquia, donde viven 32 familias.

Finalizó segundo ciclo de diálogos con ELN

COMUNICADO DE GOBIERNO

Quito, 30 de junio de 2017. Hoy finaliza el segundo ciclo de diálogos para la paz con el ELN, con una reunión de las delegaciones con la ministra de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador, María Fernanda Espinosa.

Durante este ciclo acordamos con el ELN la creación de un equipo conjunto de pedagogía y comunicación para la paz así como la conformación de un grupo de paises de apoyo, acompañamiento y cooperación a la mesa de conversaciones. 

Las Farc le dan la espalda a la guerra

Al entregar 7.132 armas a la ONU, la guerrilla de las Farc desaparece como grupo armado. ¡Es el fin de una guerra de 53 años! Colombia agradece el gesto humano y valiente de los ex - guerrilleros y espera el compromiso de todos los sectores sociales para sacar adelante el Acuerdo de Paz.

Lo invitamos a ver y compartir las imágenes del fin de la guerra desde la Zona Veredal en Mesetas, Meta, en nuestras redes sociales:

 

Putumayo: Se extiende el avance paramilitar

En un comunicado, las Farc rompen el silencio sobre la avanzada de tropas paramilitares hacia las zonas veredales. Un mes atrás comenzaron las oídas y voces sobre posibles ataques de "enemigos" en cercanías a las zonas pero nada se había dicho públicamente por parte de la guerrilla, el gobierno o el Mecanismo de Monitoreo y Verificación. Sin embargo, la noche del domingo 30 de abril comenzó a circular un comunicado que, de acuerdo a indagaciones realizadas por GeneracionPaz.Co, proviene efectivamente de la Zona Veredal afectada.

¿Y si me matan ? (6)

¿Alcanzaré a sentir la picadura del metal ardiente atravesando carne y huesos? ¿Alcanzaré a pensar en todo lo que dejo, en todo lo que no se pudo, en todo lo que ya nunca veré? Mientras me desplomo pensaré, eso seguro, en mi hija y en el absurdo de que tal vez lo único bueno de ya no estar aquí sea no estar ahí para ver eso, el momento en que alguien logre armarse de valor para decirle:

Tu papá se fue, se lo llevaron, alguien decidió por él la hora de su muerte.

¿Y si me matan? (3)

Si fracasa el proceso de paz en Colombia, fracasa la humanidad.

¿Qué pasará con la esperanza si el colectivo fariano y demás liderazgos populares  no sobreviven a la paz? ¿Qué mensaje recibirá la humanidad y de manera particular las nuevas generaciones en Colombia si esto llegara a suceder? Resulta casi inevitable ser pesimista en una sociedad donde nace una campaña con la pregunta ¿Y si me matan? La guerra no puede ser el destino.

Diálogos con ELN, ¡al fin!

La cita fue en Quito, Ecuador, sede de los diálogos de paz que los defensores de derechos humanos en Colombia y las víctimas anhelan que lleguen a buen puerto, como el acuerdo final con Farc que empezó a implementarse recientemente. Después de liberar al político chocoano Odín Sánchez, el gobierno aceptó iniciar los diálogos de paz con el ELN anunciados desde octubre del año anterior. La agenda se compone de seis temas, dándole protagonismo a la participación de la sociedad civil: 

La paz, una fiesta: Relatos desde los Llanos (1)

En La Uribe, Meta,  la guerra había acabado hace unos meses y la paz era una fiesta.

 

En ese pueblo que alguna vez se conoció  como “el corazón del conflicto” el 93% de los habitantes votó a favor de los acuerdos de paz. Fue la segunda votación más alta del país después de Bojayá.

 

Bailando venceremos

I
 

Cuando nos acercábamos al campamento, el Ejército –a lado y lado de la vía polvorienta– nos observaba a lo lejos. Pedro, el guerrillero que conducía la camioneta, no tuvo que esperar señales para detenerse. El motor ronroneaba mientras junto a su ventana apareció, en primer plano, el rostro del sargento que coordinaba unos seis muchachos armados que avistaban todo a orillas de este camino en las entrañas de La Guajira colombiana. Hacía calor.

–Buenas –se dijeron mutuamente mirándose a los ojos. Luego, estiraron el brazo y se apretaron la mano.

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